Angie Messeguer

Angie Messeguer

Empresaria. Se dedica al negocio de la moda. Tiene cinco tiendas en Nairobi, donde vive con sus tres hijos y su marido.

Kenia ofrece posibilidades de trabajo dentro del sector turístico y sobre todo por medio de las ONG’s y la ONU.

Trabajaba como directora de marketing en una firma de cosmética japonesa. Su marido, que es piloto, fue destinado a Kenia. Una vez allí, la búsqueda de trabajo se convirtió en misión imposible por lo que decidió autoemplearse. Hoy tiene cinco tiendas de moda en Nairobi.

¿Es difícil conseguir un permiso de trabajo?
Los permisos de trabajo son un calvario. Para trabajar como expatriado, la empresa tiene que contratarte desde el país de origen. Por otro lado, los puestos de trabajo locales, están ocupados por kenianos y es prácticamente imposible acceder a ellos.”

¿Cómo recuerda su llegada?
Con mucho cariño. Todo era excitante y nuevo. Nairoibi es una ciudad muy cosmopolita. Aquí vive gente de todo el mundo. Me sentía feliz de vivir rodeada de razas tan diferentes. Descubrí que junto a las diferentes etnias kenianas vive una comunidad india súper importante.”

Una zona para vivir en Nairobi…
“El suburbio de Karen, donde tengo la suerte de vivir, es una de las más bonitas de Nairobi. Se llama así porque aquí vivió Karen Blixen, la autora de ‘Memorias de África’, cuya casa es ahora un museo. Es una zona alejada del centro y rodeada de bosque autóctono, que todavía conserva el toque colonial. Aquí se ubica la sede más grande de la ONU en África y muchas embajadas.”

¿Cómo es la relación entre locales y extranjeros?
“Kenia es un país muy acogedor, los kenianos siempre sonríen y las relaciones son muy cordiales. Sin embargo, el africano no se mezcla fácilmente con el blanco, ni siquiera entre ellos y sus diferentes etnias.”

¿Todavía cargamos con la cruz del colonialismo?
“A raíz de las últimas elecciones, hay un creciente racismo del africano contra el blanco. Nosotros somos ‘muzungu’, que significa blanco en kiswahili. Es frecuente que, en situaciones cotidianas como aparcar o hacer fila en el súper o en el banco, el keniano te mire enfadado y diga ‘you muzungu, colonialist is over’. Para nosotros es duro.”

¿Conviene ser precavido?
“Las diferencias sociales son tan grandes que la inseguridad es constante. En Nairobi no puedes andar distraído por riesgo a sufrir un asalto. Todos tenemos alarmas y guardias de seguridad armados en el jardín. Por la noche, las casas se convierten en fortalezas con rejas en todas las puertas y ventanas y doble puerta de seguridad en la parte de las habitaciones. Al final, aprendes a vivir con ello.”

¿Qué oportunidades laborales podemos encontrar?
“Kenia ofrece bastantes posibilidades de trabajo dentro del sector turístico y sobre todo por medio de las ONG’s y la ONU. No digo que sea fácil abrirse camino aquí, ya que la recesión es mundial. Pero a pesar de eso, es un país en vías de desarrollo que ofrece posibilidades”.

¿Ha pensado en volver a su tierra?
“Adoro este país, pero no soy keniana. Mis raíces no están aquí y, sí, me gustaría acabar mis días en Barcelona. Pero todavía no es el momento. Mis hijos están escolarizados en Nairobi y aquí tienen una calidad de vida que no les podría ofrecer en España.”

No admite comentarios.