Andy y Bárbara Muschietti

Comparten productora y ópera prima. Acaban de estrenar su primer largo, “Mamá”, un thriller sobrenatural que produce Guillermo de Toro.

Andy y Bárbara Muschietti

Ella vivía en Londres. Él en Buenos Aires. Querían trabajar juntos, así que empezaron a proyectar un destino a medio camino. En el año 2001, la productora Group Films contrata a Doble Nelson, alter ego publicitario de Andy, que se muda a Barcelona junto con su socio, Agustín Berruezo. Poco después Bárbara se unirá al equipo. Dos años más tarde fundarán su propia factoría, Toma 78.

Han intervenido en algunos de los comerciales más frescos que ha parido la televisión en los últimos tiempos. Historias como las de ‘Pancho’ (Lotería Primitiva), ‘Treintaañeros”’ (Coca Cola) o ‘Radio La Colifata’ (Aquarius) llevan su rúbrica. “Pasar una semana dentro del Borda, el hospital psiquiátrico de Buenos Aires, donde se rodó el anuncio, me sacudió de todas las formas posibles” (Bárbara).

El 8 de febrero se estrena en España su primer largometraje. ‘Mamá’ nace de un corto de tres minutos rodado en un día, al que tardaron un año en sumarle los efectos visuales y el montaje. Su paso por varios festivales internacionales, entre ellos el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, despertó el interés de la industria. “Recibimos una llamada de Guillermo del Toro. Nos dijo: ‘quiero que hagamos esta película juntos y la vamos a hacer’. Los dos (Andy  y yo) coincidimos en que habíamos encontrado la horma de nuestro zapato” (Bárbara). Del maestro recibieron una lección magistral: “Rodar una película es un complejo rompecabezas. No se puede tener todo. Elijan sus batallas y defiéndanlas a muerte” (Guillermo del Toro).

Aunque han entrado en la industria hollywoodiense, por el momento no se plantean dejar Barcelona. “Creo que hemos dado con una fórmula interesante. Crear aquí y estrenar a nivel internacional con potencia suficiente. Nuestro trabajo nos obliga a pasar tiempo en Los Ángeles y en Toronto, pero, por ahora, seguiremos viviendo aquí”. (Bárbara)

En su lista de puntos a favor de la ciudad están “el modernismo catalán, la proximidad del mar y el poder ir en bicicleta a todos lados” (Andy). Entre los menos favorables, “el momento actual. Tener tantos amigos talentosos y con ganas de trabajar mirando el techo” (Bárbara).

Como descendientes de inmigrantes, les inquieta ver cómo Barcelona pierde, a pasos agigantados, una identidad forjada a base de siglos. “El turismo todo lo fagocita. Starbucks y Baguetinas Catalanas aparecen como setas en locales que solían ser negocios familiares. Bares típicos como ‘Els tres tombs’ rejuvenecen su aspecto, mandando al cuerno parte de la identidad de esta ciudad. Me preocupan las ‘orillas del tiempo’, como las llama un amigo. Extensiones de otras épocas que llegan hasta hoy pero que van desapareciendo” (Andy).

Para compensar su estrés laboral, Bárbara se inclina por los espacios verdes de la ciudad, como “el Turó Parc o la Ciutadella, donde puedo pensar en los pajaritos” y por los restaurantes abiertos y rodeados de naturaleza como “Can Martí (Collserola) o el Kaiku (Barceloneta)”. Andy se declara fan del Anti-Karaoke de la sala Apolo. “Mi canción favorita es ‘Love me’ de Elvis Presley, con frecuencia destruyo “Just a gigolo” y un par de veces he arruinado ‘Xanadu’. Mi sueño es cantar ‘A hard knock life’ del musical Annie, pero no está en el repertorio”.

De Buenos Aires echan de menos ese “estado de ebullición permanente. La sociedad y la cultura viven en efervescencia. Reina el caos y la injusticia, la corrupción y la decadencia. Pero ese cóctel tiene una respuesta cultural que es inconmensurable” (Andy). “Hoy por hoy veo una Barcelona a la defensiva, en estado de alerta. Sería bueno que se abriera y llenase sus pulmones de aire. Todo lo que tiene que ofrecer es maravilloso” (Bárbara).

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